Adiós a Alfred Fellinger, un maestro del interiorismo

Adiós a Alfred Fellinger, un maestro del interiorismo

Fue protagonista de la transformación moderna del diseño de interiores argentino y distinguido en múltiples Casas FOA.

A los 72 años, se fue para siempre Alfred Fellinger, una figura singular del diseño argentino. Ganador de innumerables distinciones en la muestra de interiorismo Casa FOA, fundador y ex presidente de DArA, la asociación de decoradores argentinos.

Con un notable don de oportunidad y visión, el trabajo de Fellinger concurrió al lugar indicado, en el tiempo preciso, para ser protagonista del cambio cultural del interiorismo argentino de los 60. Y lo continuó con ideas novedosas hasta último momento.

Seguro de sí mismo, metedor, obsesivo, afectuoso y sensible, Fellinger era un torbellino de pasión y talento. Una anécdota lo pinta de cuerpo entero. A los 18 años, empecinado en entrar como cadete a la firma de muebles Interieur Forma, después de la entrevista inicial, visitó el local día tras día para requerir una decisión afirmativa hasta que la encontró. En poco tiempo pasó a ventas y terminó siendo el encargado de todo su sector. Esa historia también nos permite conocer algunos de sus rasgos salientes: perseverancia, obstinación e intensidad.

Desde el principio, Alfred sabía que lo suyo era el interiorismo, pero en ese entonces era una disciplina distinta a la de hoy, cuando se suman estética, funcionalidad y diseño. Para comienzos de los 60, era decoración con muebles clásicos, cortinados y tapizados tradicionales. Nada más alejado al temperamento y sensibilidad del joven Fellinger, quien se había nutrido de las tendencias más modernas del diseño, admiraba la vanguardia europea y era un amante de lo nuevo.

Como él mismo declaraba, en Interieur aprendió todo sobre el diseño moderno e incorporó criterios de funcionalidad, sistema y modulación. Los muebles que desarrollaba Martin Eisler, los que importaba la firma y los que ofrecían la competencia, todos fueron configurando un catálogo de soluciones que acrecentaron el universo profesional de Alfred. Al mismo tiempo que el diseñador iba creciendo en su intelecto y formación, las tendencias modernas se abrían paso en el mundo de las oficinas y empezaban a ser requeridas en los hogares.

La memoria visual de Alfred era legendaria, y lo convirtió en una biblioteca ambulante del diseño moderno. Capaz de reconocer un mueble con solo verlo, Alfred podía aportar nombre, autor, época, fabricante, importador y, en muchos casos, el número de catálogo que tenía en Interieur Forma.

La seguridad con la que Fellinger tomaba decisiones era parte de su inmenso respeto por la intuición. Su sólida formación era una red invisible que lo resguardaba de cualquier paso en falso.

Su partida deja una sólida influencia en muchos de sus colegas y alumnos, enseñanzas y premisas que construyeron y sustentan la vertiente más creativa del diseño de interiores argentino.

Fuente: Clarin Arquitectura

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