Paneles solares en casa

Paneles solares en casa

Varias empresas ofrecen equipos solares de instalación sencilla para calentar el agua de uso sanitario. Se trata de kits diseñados para abastecer el consumo de agua caliente de una familia tipo con tanques de 180 a 200 litros, o bien para 1 o 2 personas, con 100 litros. Incluye tres elementos: panel, tanque acumulador y estructura de sostén. El objetivo es comercializarlos en los puntos de venta de electrodomésticos y artículos para el hogar, de modo que los interesados puedan adquirirlos igual que un termotanque, por ejemplo, y que un sanitarista pueda resolver la instalación. Es el caso del termotanque solar recientemente instalado en la quinta presidencial de Olivos.
Como referencia, por cada metro cuadrado de colector se pueden calentar unos 100 litros de agua. La superficie de captación es acorde a esa capacidad, de manera de evitar el sobrecalentamiento del agua. Algunos equipos tienen una resistencia eléctrica que aporta calor extra, pero en la mayoría de los casos lo que se hace es instalar “en serie” el panel con acumulador y el sistema habitual de caldera o termotanque (no sirve un calefón). Por el colector circula un fluido caloportador (glicol) que se mueve en un circuito cerrado entre la serpentina y el acumulador. Al pasar por el tanque, transmite el calor al agua que va a llegar a las canillas.
Un equipo de estas características puede aportar entre el 70 y el 80 % del agua caliente que se suele consumir anualmente en una vivienda. Se podría sacar mayor provecho de esta tecnología usando también la energía solar para calefaccionar. En ese caso, la instalación es un poco más compleja y debe quedar a cargo de un experto en termomecánica.
El suelo radiante es el sistema más adecuado para trabajar junto con la energía solar porque requiere agua a menor temperatura que en un sistema de radiadores. A diferencia de los kits, los paneles para calefacción no tienen el tanque acumulador incorporado porque la instalación requiere de la reserva de un volumen mayor de agua, con el consiguiente aumento de peso que debería soportar la cubierta. En cambio, el tanque se coloca en el interior de la vivienda, funcionando en conjunto con la caldera o termotanque auxiliar.

También trabaja como un sistema cerrado. Por otro lado, como el depósito de acumulación no está ubicado por encima de los colectores solares, el sistema debe incorporar una bomba. La circulación forzada, si bien es más eficiente que el termosifón (convección natural por diferencia de temperatura), complejiza y encarece la instalación. Una bomba mueve el fluido caloportador y establece el caudal según las necesidades térmicas de cada momento. Además, su función es vencer las pérdidas de carga del circuito.
Un sistema por circulación forzada, además de la energía eléctrica para activar la bomba, necesita de una unidad de control para la regulación y seguimiento del sistema. Esa central pequeña activa la bomba de circulación cuando exista una diferencia de temperatura entre el fluido que sale de la serpentina del panel y el que se encuentra en el acumulador. El control de temperatura (a través de un termostato) debe funcionar automáticamente. Lo ideal es que el usuario pueda programar también el funcionamiento de la caldera de apoyo, siempre considerando que la energía solar es la opción predominante. Además, se debe colocar una válvula antirretorno para evitar el posible efecto de termosifón del fluido caloportador por la noche.

Fuente: Diario Clarín, Suplemento Arquitectura.

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